Diá de Muertos

La catrina y el migrante

 

Andaba la catrina descansando en el parque;
Porque el calor como siempre fuerte estaba;
Tanto que con el sol su cabeza brillaba;
Algo que a ella todo eso poco le importaba.

 

Eso nos pareció a los de la oficina de migrantes;
Quienes junto con la pastoral observábamos;
Todo lo que hacía la vestida de fina y bella dama;
Sin imaginarnos que pronto aparecería el drama.

 

Porque en eso pasó un migrante caminando;
A paso lento y con el semblante preocupado;
Al verlo la calaca de pie se puso de repente;
Y para evitarle el pasó se le puso enfrente.

 

¿A dónde piensas que vas mi muchachito?;
Gritó la calaca frente a los ojos de mi hermano;
A un lugar donde alguien me dé una mano;
Porque la violencia de mi país me ha expulsado.

 

Así contesto el migrante a aquella señora flaca;
La misma que con trucos y mentiras;
Intentaría llevárselo por rutas escondidas;
Pero sin saber que todo su plan fracasaría.

 

Porque cuando terminó su discurso de engaño;
El cual en el fondo solo causaba daño;
La pastoral y los de la oficina fuimos hacia ella;
Para decirle que dejara de fingir ser buena.

 

Huyendo de la violencia viene este cristiano;
Y tú al valle de la muerte pretendes encaminarlo;
Pero no te dejaremos que lo hagas vieja flaca;
Porque ahora nosotros vamos acompañarlo.

 

Todos comenzaron a gritarle a la catrina;
Que del hermano migrante se alejara;
Porque de lo contrario terminará hinchada;
y alguien de la pastoral le daría una cachetada.

 

Así huyendo se alejó del migrante la muerte;
Sin saber que alguien que en esta calavera contaría su suerte;
Pero es que la forma chistosa en que se vio corriendo;
A todos durante muchos años nos seguirá divirtiendo.

 

Espero y les haya gustado esta historia;
Que no puede terminar sin hablar de los jesuitas;
Los hombres que por todas partes sus obras seguirán llevando;
Hasta que la igualdad en el mundo vaya predominando.

 

Octubre 30 del 2020
Mike Anderson H.